Publicidad:
La Coctelera

30 Octubre 2009

Vuelta a la vida

30 oct 09 Autor: Euximena En: Reflexiva

Siempre que crees que no puedes caer más bajo, va la vida y te demuestra que te equivocas.

Siempre que piensas que no puedes estar peor de lo que estás, acabas pensando que en realidad no estabas tan mal como creías.

He estado mucho tiempo fuera. Cuando digo fuera quiero decir realmente fuera, fuera de mí y fuera del mundo. Reconcomiéndome por dentro abrasada en mis propios dolores, perdida entre nebulosas de obsesiones y paranoias. Lo he pasado muy mal.

Pero ahora finaliza un octubre que nunca debió empezar, no al menos de la manera que empezó, y el sol de escorpio brilla en lo alto de un cielo que auguro más propicio para mis planes, sueños y proyectos, y tengo el firme convencimiento de que noviembre será un buen mes para mí.

Lo que es seguro, claro, es que no será peor. Peor que octubre, simplemente, no puede ser.

Perdón a todos los que habíais empezado a leerme, a seguirme, por la prologada ausencia. Creedme si os digo que ha sido tan inesperada para mí misma como para vosotros. Pero ahora he vuelto. Para quedarme. Es una promesa, no solo a vosotros, sino también, y creo que eso es más importante, a mí misma.

20 Agosto 2009

Esta noche las manecillas del reloj se mueven especialmente despacio, las horas pasan con irritante lentitud, y el turno se hace más largo de lo normal.

                       

Es una especie de maldición que me persigue desde la adolescencia. Todo me pasa siempre de manera anárquica y precipitada, espontánea y desorganizada. Ayer a mediodía yo creí que pasaría uno de esos  fines de semana televisivos, tirada en el sofá con un bidón de conguitos y una nutrida reserva de Coronitas fresquitas en la nevera. Pues va a ser que no. A última hora de la tarde, de la habitual manera rocambolesca en que siempre me pasan a mí estas cosas, surgió la oportunidad de irme a pasar unos días al campo, a una casa rural, con un variopinto grupo en el que solo conozco a Ángela y su marido. La verdad, no me lo pensé dos veces. Preparé a toda prisa la maleta y me vine con ella al trabajo, que en cuanto salga de turno me voy pitando al punto de encuentro.

 

La perspectiva del fin de semana ha mejorado muchísimo, y por primera vez en bastante tiempo estoy contenta y hasta diría que algo ilusionada. Pero esta solitaria madrugada, estas horas muertas, esta interminable noche, pasa tan irritantemente lenta...

19 Agosto 2009

El "Capo di tutti capi" de mi trabajo, el amo y señor absoluto, vamos, el dueño, se hace llamar Diego y dice ser canario, aunque su nombre es Dieter y es alemán. Vete tú a saber por qué disimula siempre este hecho, su nacionalidad, cuando cualquier buen observador descubriría su condición de bárbaro centroeuropeo por poco fisonomista que sea.  En todo caso, es el que nos paga los sueldos, y si quiere que le llamemos Diego, así le llamaremos, faltaría más.

 

El caso es que esta mañana a primera hora Diego ha entrado en tromba en el gran hall del hotel y se ha dirigido directamente a la recepción, fijándose en mí, que estaba de visita hablando con una compañera (haciendo cambalache de turnos) porque hasta esta noche no me toca trabajar.

 

-Tú misma, dime, ¿estás libre de servicio?

 

-Pues... sí, ahora mismo sí, no entro de turno hasta la noche...

 

-Bien, bien, ¿tienes carné de conducir?

 

-Claro que sí.

 

-Pues vete a buscarme el nuevo Viper a esta dirección - me ha ordenado en tono imperativo tendiéndome una tarjeta - Ya está todo pagado y arreglado, solo tienes que recogerlo y traerlo al parking de empleados.

 

Se me han subido los colores a la cara y seguro que las transaminasas en el hígado. Me he emocionado toda. Diego colecciona coches de lujo, a los que mima como si fueran sus hijos, y que confiara en mí para traerle uno de ellos me ha hecho sentir la reina de Saba por unos instantes. Diego conduce a diario un Bentley Continental y le he visto al volante de varios modelos de Porsche y Ferrari, así que al decirme Viper he pensado inmediatamente en el Dodge Viper GTS 8.0 de competición tal que éste

 

O al menos en la más normalita versión coupé como ésta

 

Me moriría por conducir cualquiera de los dos aunque solo fuera un kilómetro, así que me fui rauda y veloz hasta la dirección indicada en la tarjeta, soñando con domar los terroríficos 1700 caballos Twin Turbo de la versión Nascar. Pero al llevar al sitio me encuentro un concesionario Peugeot, y claro, me mosqueo, que no suelen vender súper deportivos americanos en los concesionarios Peugeot.

 

¡Maldito acento alemán mal disimulado por el acento canario montado encima! Diego no dijo Viper, sino Bipper, fui yo quien lo entendí a mi manera. Y no, claro, el coche de marras no era ningún Dodge Viper para la colección de Diego, sino una furgoneta Peugeot Bipper 1.4 HDi como ésta de aquí abajo, que ha empezado a prestar hoy mismo sus servicios en la logística del hotel después que yo la llevara hasta el parking. De reina de Saba a simple recadera en solo media hora, esto sí que es caer bajo.

 

Con lo ilusionada que estaba de conducir uno de los cochazos de la flota privada de Diego, ¡vaya frustre!

18 Agosto 2009

Ángela

18 ago 09 Autor: Euximena En: Trabajadora

Has tenido que venir tú nada menos que desde Brasil para que en este trabajo de mierda haya al menos una persona buena y honrada en quien se pueda confiar. Porque tú eres buena en el buen sentido de la palabra, juvenilmente buena, llena de frescura, sinceridad y buen corazón. Amas a los animales y conservas la fe en las personas. Hay quien dirá que si eres así es que aún no te han jodido lo suficiente, yo misma lo hubiera dicho si me hubieran hablado de tí sin conocerte. Pero ahora creo que hubiera estado equivocada, que puedo contar que al menos una persona realmente buena he conocido en la vida. La primera y puede que tal vez la útlima, pero al menos una persona buena de verdad hay en el mundo, y sabiéndolo me siento mejor conmigo misma, me reconcilio un poquito con la humanidad.

Sé que cuando leas esto menearás negativamente al cabeza y dirás algo así como "no es para tanto" y luego añadirás "no soy tan buena como tú crees". Pero lo eres, aunque ni tú misma acabes de creértelo. Y no solo lo eres, sino que ejerces de tal, de ángel para los demás, conocidos y desconocidos. Siempre estás dispuesta a ayudar a quien lo necesite, y por eso he decidido llamarte Ángela, porque es el nombre que mejor te sienta, aunque te bautizaran de otra manera. Lo pensé en aquellas horas de playa compartida, lo decidí mientras posabas para mí sobre la ardiente arena, y desde entonces así te llamo, Ángela, porque eso eres realmente.

No, tranquila, que no se me va la cabeza, o al menos no tanto como crees, ya sé que eres tan carnal como angélica. Que se lo pregunten si no a ese marido tuyo que tuvo la increíble suerte de encontrarte en una playa de Natal, en Río Grande do Norte, siendo tú apenas una niña, aunque una niña que sabía lo que quería. Recuedo la sorpresa mayúscula que me llevé cuando me dijeron que estabas recién casada. ¡Recién casada a los diecisiete años! Si no es ilegal debiera serlo, pensé entonces.

Pero tú, en esto como en tantas otras cosas, habías venido desde Brasil a romperme los esquemas.

17 Agosto 2009

Sola

17 ago 09 Autor: Euximena En: Descarada Reflexiva

Estudio, lo llaman. Es una única estancia de treinta metros cuadrados en forma rectangular, con una raquítica cocina office en uno de sus extremos y un balcón en el otro. Al lado mismo de la cocina, un recibidor de apenas tres metros cuadrados, donde se hallan la puerta del piso y la del baño, joya del diseño minimalista: bidé, lavamanos, inodoro y plato de ducha distribuidos en el mismo exiguo espacio que ocuparía un armario empotrado. Y a esto lo llaman estudio. Es lo único que puedo pagar con mi sueldo, vale, lo asumo, tendré que vivir aquí mientras no me toque la lotería o se encapriche de mí un jeque saudí. Tampoco necesito mucho más, me fui de Madrid con lo puesto, pero por lo menos que no le pongan un nombre pomposo. Que lo llamen ratonera, que es lo que en realidad es.

 

Llego sola a mi solitario pisito, me deshago de los zapatos al cruzar la puerta, camino descalza sobre el gastado gres de las viejas baldosas de forma hexagonal, y, cual protagonista de una película porno soft-core, dejo que mi vestido de tirantes caiga al suelo mientras me desparramo en el viejo sofá, ya en ropa interior. Lo único bueno de mi vida actual es que puedo estar como quiera y hacer lo que me de la gana, porque estoy sola. Como siempre.

 

Me quedo adormilada así tal como estoy en braga y sujetador, y aunque hace un calorón tremendo no sé qué narices habré soñado que al cabo de un rato me despierto sobresaltada y aterida de frío, al punto de tener que envolverme en la desgastada colcha azul marino que ya no pongo en mi estrecha cama de soltera para dejar de tiritar.

 

Pienso que tengo que hacer la cena, y cenar. Sola. Me puede la pereza, creo que ni cenaré, total para ver un rato la tele y acostarme no vale la pena molestarse.  Empieza a agobiarme tanto silencio, la angustia de sentirme aislada del mundo. Pero tampoco hago nada por remediarlo, me he vuelto completamente antisocial. Hace poco que me instalé, mis amigas de siempre quedaron en Madrid, y no he hecho nuevas amigas. Bueno, sí, una, la Mala del artículo anterior. Pero tampoco es realmente una amiga, tenemos una relación bastante más complicada y confusa, y no puedo confiar en ella. Entre los compañeros de trabajo no hay buen ambiente como para organizar cosas juntos, y las rijosas proposiciones que regularmente me hace algún espontáneo me dan alergia.

 

En algunas ocasiones durante estos meses, pocas, afortunadamente, he sentido que la angustia y la ansiedad me ganaban la partida, y he salido sola, evitando los sitios habituales en mi vida diaria. Me he ido a otras localidades, a antros para turistas. Allí me emborracho, que me resulta fácil, porque siendo de siempre buena bebedora ahora con la medicación el alcohol me hace mucho más efecto, y tres copas ya me ponen bien borracha. Luego, pillado el punto en que todo da ya igual, simplemente me dejo camelar del guiri más aparente de cuantos moscones me ronden, y me voy con él a follar a la playa. Nunca les he dado mi nombre ni mis verdaderas señas, nunca supieron quién era yo ni de dónde había salido. Ninguno de ellos tuvo nunca la menor oportunidad. Me despierto desnuda al siguiente amanecer, rebozada en arena y fluidos corporales, y me largo en silencio pero a toda prisa mientras el tipo sigue roncando con aspecto satisfecho.

 

Me mezclo entre la gente, y me siento más sola aún. Y más irritable. Me molestan las risas y carreras de los niños pequeños, las voces de los padres llamándolos, los besos de los novios, los gestos de complicidad entre amigos, todo eso me repele, me hace sentir distinta y bastante peor a todos ellos. Me voy tan rápido como puedo de los lugares donde hay mucha gente, y si encima esa gente aparenta cierta felicidad ya hasta me baja la tensión. Paseo sola, me hago fotos yo sola, con la cámara en automático, como estas que pongo y que seguramente no debía poner, y cuando el mundo se me hace insoportable me refugio en ésta mi pequeña cueva, y me desahogo en el teclado del ordenador.

 

Sola. Siempre sola.

17 Agosto 2009

Mala

17 ago 09 Autor: Euximena En: Juguetona

 

Comprendo lo que te pasa, lo que no comprendo es que sigas aparentando que no ocurre nada, cuando todo tu mundo se derrumba. Chica, ya sé que es jodido, justo cuando más adulta quieres ser o por lo menos aparentar que eres, sentirte como una niñita perdida en el bosque encantado, sin saber si es peor el lobo o el leñador. Ya te lo he dicho, comprendo perfectamente lo que te pasa, has quedado atrapada en algún rincón oscuro entre la cría que fuiste y la mujer que esperabas ser. La mierda de la indefinición, el largo y complejo camino de la madurez, ya se sabe. Oye, pero calma, no estás sola en el camino, como otras. Ahora te estorba esa compañía, pero créeme, dentro de unos años la añorarás, y querrías haberla conservado siempre junto a ti. No me mires con esa cara de suficiencia, bonita, que te aseguro que así será. Sí, claro, parezco una abuela contando batallitas. No me vas a molestar con eso, si a los siete años teníamos la misma edad, la seguiremos teniendo ahora, nenita.

Ya sé que con él todo es guerra, que aprovechas cualquier ocasión para socavar y sacudir las normas no escritas que hasta ahora regían vuestra convivencia. Pues como todas las rupturas anunciadas, a ver si te crees tú que has descubierto algo. Vistes de Black Lolita solo porque sabes que a él le jode, y posas para mí solo por fastidiarle, para que malpiense de nosotras. Madre mía cómo te gusta provocarle conmigo, qué encantada estás de que mantengamos entre nosotras esta relación morbosa y ambigua. Cómo no va a malpensar él de cualquier cosa que hagamos juntas, sobre todo si para hacerla te vistes de putilla post-adolescente. Y eso que es todo una impostura, que ese no es tu estilo. Sé yo de buena tinta que eres mucho más clásica que toda esta parafernalia provocativa, que te han visto, que me lo han contado, que yo vuelvo de donde tú aún no sabes cómo llegar... No me importa que escandalices a tu envarado marido (Que siempre que me mira parece que acabe de tragarse un palo de escoba enterito), pero conmigo no juegues a la diva glamorosa, que no te va nada. A mí si quieres enséñame el último tatuaje que te has hecho, pero no me baciles que nadie, ni tu marido, te lo ha visto aún, que ya sé yo quién y cuando se tomó un buen rato en admirar esa y otras partes de tu anatomía. Ahórrate conmigo fingimientos y disimulos. Recuerda que el odio y la rabia que te queman por dentro me abrasaron a mí mucho antes.

Vidas paralelas. Qué me vas a contar si nos conocimos de niñas. Sé que nunca tendré una hermana con la que jugar, pero si la tuviera me gustaría que fuera exactamente como tú, psicótica, drogadicta, suicida, rabiosa y autodestructiva. ¿Quieres ser mi hermana? Dí que sí, dilo solo una vez, y te enseñaré cosas que sé que ya intuyes. Te enseñaré a disfrutar de todos los matices gastronómicos de ese sabor embriagadoramente dulzón de la sangre derramada. Esa sangre que fluye de los cortes en tus brazos y que de momento te limitas a lamer tímidamente, como con miedo de que te guste. Y te gustará, querida. Vaya si te gustará.

17 Agosto 2009

¿Que por qué rara?

17 ago 09 Autor: Euximena En: Descarada

Porque lo soy.

Porque me gusta serlo.

Porque quiero y puedo seguir siéndolo.

Sé que justo empiezo, que aún es pronto.

Sé que todo puede parecer presunción por mi parte. Sí, tal vez lo parezca.

Ya nos iremos conociendo. De momento, aquí me tenéis tal cual iba vestida y arreglada ayer domingo.